Sobre mi

EL NUTRICIONISTA QUE DESAFIÓ A UN IMPERIO

Me llamo Javier Décimo Meridio, comandante de los ejércitos del norte, general de las legiones medias, leal servidor del verdadero emperador Marco Aurelio, padre de un hijo asesinado, marido de una mujer asesinada y alcanzaré mi venganza en esta vida o en la otra. No cuela, ¿no?

Realmente me llamo Javier Miguel Hernández, soy dietista-nutricionista (MAD0076) y cuento con formación en Coaching nutricional (IBINE – Instituto de Formación al Nutricionista) y nutrición deportiva (XIV Curso Teórico – Práctico sobre Nutrición Deportiva. UCM).

Siempre me ha encantado el deporte, sobre todo el tenis. Mi pasión por la nutrición vino después, con un viaje a Estados Unidos. En el comienzo de esta gran aventura, comí todo lo que come un chaval de 16 años sin ningún pariente que le tutele. Es decir, nada bueno. No obstante, eso cambió. Un día llegó a mis oídos que lo que yo comía, tenía relación con mi rendimiento en el tenis. A partir de ese momento, ya no vi el acto de comer como algo meramente placentero, sino que me empecé a interesar sobre qué impacto podía tener sobre la salud y sobre el rendimiento deportivo.

El título de la página se lo dedico a todas esas numerosas empresas que me han ofrecido trabajar con sus productos de pérdida de peso. A todas ellas, les agradezco su tiempo. Sin embargo, me gusta demasiado mi profesión como para vender productos o batidos cuya única finalidad es adelgazar el bolsillo de las personas y empeorar su autoestima. Desde mi punto de vista, si quieres perder peso y no recuperarlo, la solución pasa por tener una mejor relación con la comida. En otras palabras, necesitas aprender a comer.

Me encanta hacer reír a la gente, enseñar y motivar. O dicho de otra forma, inspirar a que las personas alcancen su mejor versión. También soy un gran apasionado de la música (siempre procuro que mis días cuenten con este maravilloso invento) y del deporte. Algo que recomiendo a todo el mundo para llevar una vida realmente plena.

No podía acabar este texto sin una de las frases más motivantes que jamás he escuchado…

Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad.