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Sé compasivo contigo mismo

Permítete fallar y sé compasivo contigo mismo. Intenta no echarte la bronca cual sargento de la chaqueta metálica. Intenta escapar del autodiálogo negativo de “joder (inserta tu nombre)! Otra vez igual…Ibas tan bien y tuviste que cagarla… A quién quieres engañar… tu nunca conseguirás bajar de peso…” En vez de eso, vuelve al camino lo antes posible. Sin esperar a la siguiente semana. Imagina que Juan (tu amigo de toda la vida), llega y te cuenta exactamente lo mismo por lo que tú estás pasando (ha empezado a cuidarse pero ha tenido un desliz y se ha salido del plan establecido). ¿Qué le dirías a Juan en ese momento? ¿Le dirías que es un trozo de mierda y que nunca lo conseguirá o tal vez le dirías algo así como: “tío, entiendo que estés de bajón pero todos tenemos días complicados. Lo importantes es que continúes. Un desliz lo puede tener cualquiera?” Ya sé lo que estás pensando. Crees que no te conozco y que eres un caso especial. Crees que si realmente no hay nadie que te eche la bronca, nunca pondrás fin a tus atracones. En realidad, lo que sucederá, será exactamente lo contrario. En el preciso momento en el que comiences con esta bronca interna destruirás tu autoestima, y, por ende, tu camino hasta tu objetivo. Insisto. Interioriza que eres un ser humano, que también tienes derecho a no estar al 100% todos los días y que lo más importante es continuar. Sumar días. Tus nuevos hábitos cada vez se harán más fuertes y aprenderás de tus errores. Todos lo hacemos. Con cada día que pase, tu nueva conducta se verá reforzada. Piensa que estás añadiendo ladrillos a la nueva casa donde quieres vivir. Mientras sigas sumando ladrillos (días), el proceso sigue adelante. El único fracaso es abandonar. Todo lo demás es aprendizaje. Abrazote JMH.

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