Fácil y sencillo. Parece una tontería pero es muy común que la gente se marque un primer objetivo demasiado alejado de su situación actual. Está bien tener un objetivo final que te motive a seguir haciendo cambios en tu estilo de vida, pero, si te pones un primer objetivo demasiado alejado, tendrás la sensación de que casi no estás avanzando. Lo cual no es muy beneficioso si quieres mantenerte motivado y reforzar tu autoestima. Imagínate que te propones hacer el Camino de Santiago y quieres salir desde Madrid. Aunque el objetivo final es Santiago, tu primer objetivo no debería ser esa ciudad, sino otra más cercana. Por ejemplo, Segovia. Es un primer objetivo que lo vas a poder alcanzar mucho antes.  Eso hará que tu autoestima aumente y que tengas más confianza de que puedes llegar a realizar todo el viaje. Por el contrario, si segovia no fuese tu primer objetivo, al llegar a esta ciudad sólo pensarías “madre mía, me he esforzado muchísimo y me queda una eternidad”. Así que ya sabes, nada de marcarse 10 kg como primer objetivo, mucho mejor marcarse 1 o 2. Sucede de igual forma con el ejercicio. No trates de correr 30 minutos el primer día si nunca has caminado más de 500 metros. Empieza por andar 5 minutos. Eso es mucho más factible que lo mantengas a lo largo del tiempo. Y tú, ¿qué te propones como primer objetivo?

Buen finde! 🙂

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